Siempre han habido amantes de los deporte que se entreveran en cuentos intentando trasmitir ese sentir de muchos apasionados, hay tantas anécdotas en las canchas y competencias que es una pena que solo se rescaten algunas, aqui creamos este espacio para aquellos redactores profesionales o no que quieran contar su historia -vivida o imaginada- relacionada con el deporte.
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UNA NUEVA LITERATURA...LA DEPORTIVA

Por Diego Bortolin

La creación literaria referida a  temas deportivos surge en España, en 1893, cuando Miguel de Unamuno (imagen 1) dedicó uno de sus escritos a la pelota vasca. Con el correr de las décadas, y la aparición de los Juegos Olímpicos Modernos, fueron sucediendo míticas situaciones deportivas, las cuales ameritaban ser reflejadas en papel.

La literatura deportiva en general, es una herramienta con las que se accede a la lectura. A partir de la exploración de un cuento que se refiera a un deporte que a uno le apasiona, comienza a sentirse esta adicción tan productiva denominada leer. Hoy mucha gente quiere leer sobre deportes, y muchos de ellos se animan a escribir en relación a este género. En nuestro país el deporte contribuye notoriamente a la exaltación del patriotismo, y es en ese punto en particular, donde podemos diagramar el por qué de este fenómeno literario.

Como máximos exponentes de este tipo de literatura se encuentran Fontanarrosa (imagen 2), Salatino, Sacheri, Galeano, Panzeri y Valdano, entre otros. Si bien estos grandes escritores, como ya se dijo anteriormente, construyen una puerta de acceso para que grandes y chicos agarren un libro y comiencen a disfrutarlo, también derribaron un mito que se cargó con más de un escritor o editorial: el de diferenciar lo intelectual de lo popular. Hasta no hace mucho, había una barrera ideológica que impedía a muchos del ambiente literario a incursionar en temas deportivos, ya que se consideraba a los libros y al deporte como sustantivos que no podrían fusionarse. Por suerte ese muro se ha derrumbado. Aparecieron editoriales que sólo se enfocan en lo deportivo, escritores que hacen de cada partido un cuento, y niños que deciden que actividad física realizar dependiendo de lo que leyeron en tal o cual libro.

En este género hay un recorte que tiene que ver con nuestra idiosincrasia. Si bien es cierto que el deporte en general es seguido por millones de argentinos, hay uno en particular que tiene carácter de necesidad para nuestra subsistencia; obviamente me estoy refiriendo al Fútbol. Debido a esta visión, los cuentos relacionados con esta actividad deportiva, han delimitado una categoría claramente definida...un género en sí mismo. Existe mucha más gente de lo que uno supone que lee, escribe o se interesa por los cuentos de fútbol.

Alejandro Dolina, en la contratapa del libro “Disquisiciones sobre la habilidad”, de Gustavo Grabia. Dijo: “...Falta muy poco para que los más reacios terminemos de admitir el nacimiento de un nuevo género literario: el cuento futbolístico...". Con declaraciones como esta, queda claro que grandes escritores ya reconocen a la literatura futbolera como un género en sí mismo.

UN DIA INOLVIDABLE

Por Diego Bortolin

¡Ganamos, ganamos!, se escuchaba en cada rincón de Baigorrita. ¡Vamos a ver en vivo y en directo a esos brasucas cagones!, decían otros. La historia era cierta. Gracias a un concurso realizado por una revista deportiva que ya ni existe, nosotros, un pequeño pueblo ubicado al norte de Junín, habíamos ganado el primer premio, el cual consistía en armar una selección local y jugar un partido de fútbol, en nuestra cancha, contra la selección de Brasil. Obviamente la cosa no era sencilla, ya que había que cumplir con ciertos requisitos que el Comité Provincial de Seguridad Deportiva exigía, pero con la colaboración de ciertos grupos empresarios que se interesaron en la sponsorización del encuentro, alcanzó para acondicionar el pueblo para que se pueda llevar a cabo un evento de tal envergadura. Es más, hasta sobraron unos pesos que se utilizaron para comprar dos arquitos de fútbol para el jardín de infantes 906.

El primer paso fue la elección de DT, el cual se eligió mediante una votación en la que podían participar todas las personas domiciliadas en Baigorrita, que fuesen mayores de 18 años, y que tuviesen el DNI en condiciones para constatar dichos requisitos. El ganador fue Jorge Olmos, o “El Bicicletero”, como lo llamaba la mayoría. ¡Ese sí que sabía de fútbol! Se acordaba las formaciones de River desde 1966 hasta 1989 (del 90 para acá no le daba bola, porque el fútbol había perdido su concepción lírica, según sus propias palabras); conocía los nombres de todos los técnicos que pasaron por la historia de Boca; y ni hablar de sus conocimientos acerca de La Selección Argentina. Era un verdadero erudito en el área futbolística, por lo tanto no hubo objeción alguna ante su asunción. Para conformar el plantel que disputaría ese histórico encuentro, se juntó a todos los jugadores que conformaban los equipos del pueblo. No eran muchos, ya que Baigorrita sólo contaba con tres equipos que participaban de la Liga Regional. Quedaron concentrados en el camping de la región, el cual fue cerrado al público para que el Técnico del equipo realice pruebas estratégicas, técnicas y tácticas, y pueda así conformar el plantel que nos representaría en la épica batalla que se nos avecinaba.

Luego de tres semanas de entrenamiento Jorge comunicó que a la mañana siguiente brindaría una conferencia de prensa, en la que comunicaría el plantel que escogió para enfrentar a la escuadra “Verdeamarellha”. Hubo más de 200 periodistas acreditados para el comunicado oficial. Jorge entró al recinto donde se llevaba a cabo la reunión, saludó cordialmente y dijo:
_ Bueno, vamos directo a lo que a todos les interesa. Los convocados son...
Un silencio de ultratumba se adueñó de la sala.
_ Arqueros: El Vasco Iturbe y Juan Cosio._ dijo el DT_ Defensores: Jorge Gorria, Alfredo Guzmán..._ continuó.
Así fue dando la lista de los 22 jugadores locales que enfrentarían ni más ni menos que a La Selección brasileña, en tan sólo siete días.

La semana pasó sin ningún altercado considerable. El día del partido finalmente había llegado. El encuentro tenía como horario de comienzo a las 15hs, pero el pequeño estadio local, con capacidad para 4.687 personas sentadas, estaba colmado desde las 10hs. Apenas pasado el mediodía, llegaron al pueblo “Los Visitantes”, en un micro cinco estrellas de la empresa Flecha Bus, y se dirigieron directo a la cancha. La gente corría tras ellos, los insultaban y les tiraban con todo lo que tenían a mano, mientras que “Los Garotos” sambaban dentro del colosal transporte. La Selección Local también fue al estadio un par de horas antes. No hubo mucha data al respecto, pero por lo poco que se pudo escuchar, sumado a lo que trascendió, se puede decir que el discurso de Jorge en el vestuario fue altamente emotivo. Según fuentes extraoficiales, ningún jugador pudo evitar que le escape alguna que otra lágrima. El mismo se centró en una ley física, en la cual basaba sus posibilidades de victoria.
_ “Cada vez que se acciona una fuerza se produce por reacción otra de igual magnitud, pero en sentido opuesto...”_ dijo el DT_ “...ese será nuestro lema. Por nuestras venas corre la misma sangre, tenemos la misma cantidad de huesos, no tienen porque superarnos en nada. A cada ataque de ellos responderemos con otro ataque con la misma fuerza”_ concluyó.
El vestuario era un concierto de arengas, aplausos e insultos lanzados al aire. En medio de ese clima festivo ingresó el cuarto árbitro para solicitarles que ingresen al campo de juego, ya que los brasileños ya se encontraban en él, haciendo jueguitos y esquivando los botellazos que caían desde la parcialidad local.

No creo conveniente relatar lo sucedido dentro del campo de juego, ya que pasados sólo 27 minutos del comienzo, los locales ya perdían 12 a 0. Fue en ese momento cuando el público invadió el campo de juego, obligando a locales y visitantes a tirarse de palomita dentro del túnel. De más está decir que el partido, el estadio y el pueblo entero fueron suspendidos de por vida para realizar actividades deportivas.

El final no fue feliz, pero para los habitantes de Baigorrita fue un día inolvidable, ya que jugamos contra el mejor equipo del mundo y sólo nos hicieron 12 goles.