Siempre han habido amantes de los deporte que se entreveran en cuentos intentando trasmitir ese sentir de muchos apasionados, hay tantas anécdotas en las canchas y competencias que es una pena que solo se rescaten algunas, aqui creamos este espacio para aquellos redactores profesionales o no que quieran contar su historia -vivida o imaginada- relacionada con el deporte. |
¡Ganamos, ganamos!, se escuchaba en cada rincón de Baigorrita. ¡Vamos a ver en vivo y en directo a esos brasucas cagones!, decían otros. La historia era cierta. Gracias a un concurso realizado por una revista deportiva que ya ni existe, nosotros, un pequeño pueblo ubicado al norte de Junín, habíamos ganado el primer premio, el cual consistía en armar una selección local y jugar un partido de fútbol, en nuestra cancha, contra la selección de Brasil. Obviamente la cosa no era sencilla, ya que había que cumplir con ciertos requisitos que el Comité Provincial de Seguridad Deportiva exigía, pero con la colaboración de ciertos grupos empresarios que se interesaron en la sponsorización del encuentro, alcanzó para acondicionar el pueblo para que se pueda llevar a cabo un evento de tal envergadura. Es más, hasta sobraron unos pesos que se utilizaron para comprar dos arquitos de fútbol para el jardín de infantes 906. El primer paso fue la elección de DT, el cual se eligió mediante una votación en la que podían participar todas las personas domiciliadas en Baigorrita, que fuesen mayores de 18 años, y que tuviesen el DNI en condiciones para constatar dichos requisitos. El ganador fue Jorge Olmos, o “El Bicicletero”, como lo llamaba la mayoría. ¡Ese sí que sabía de fútbol! Se acordaba las formaciones de River desde 1966 hasta 1989 (del 90 para acá no le daba bola, porque el fútbol había perdido su concepción lírica, según sus propias palabras); conocía los nombres de todos los técnicos que pasaron por la historia de Boca; y ni hablar de sus conocimientos acerca de La Selección Argentina. Era un verdadero erudito en el área futbolística, por lo tanto no hubo objeción alguna ante su asunción. Para conformar el plantel que disputaría ese histórico encuentro, se juntó a todos los jugadores que conformaban los equipos del pueblo. No eran muchos, ya que Baigorrita sólo contaba con tres equipos que participaban de la Liga Regional. Quedaron concentrados en el camping de la región, el cual fue cerrado al público para que el Técnico del equipo realice pruebas estratégicas, técnicas y tácticas, y pueda así conformar el plantel que nos representaría en la épica batalla que se nos avecinaba. Luego de tres semanas de entrenamiento Jorge comunicó que a la mañana siguiente brindaría una conferencia de prensa, en la que comunicaría el plantel que escogió para enfrentar a la escuadra “Verdeamarellha”. Hubo más de 200 periodistas acreditados para el comunicado oficial. Jorge entró al recinto donde se llevaba a cabo la reunión, saludó cordialmente y dijo: La semana pasó sin ningún altercado considerable. El día del partido finalmente había llegado. El encuentro tenía como horario de comienzo a las 15hs, pero el pequeño estadio local, con capacidad para 4.687 personas sentadas, estaba colmado desde las 10hs. Apenas pasado el mediodía, llegaron al pueblo “Los Visitantes”, en un micro cinco estrellas de la empresa Flecha Bus, y se dirigieron directo a la cancha. La gente corría tras ellos, los insultaban y les tiraban con todo lo que tenían a mano, mientras que “Los Garotos” sambaban dentro del colosal transporte. La Selección Local también fue al estadio un par de horas antes. No hubo mucha data al respecto, pero por lo poco que se pudo escuchar, sumado a lo que trascendió, se puede decir que el discurso de Jorge en el vestuario fue altamente emotivo. Según fuentes extraoficiales, ningún jugador pudo evitar que le escape alguna que otra lágrima. El mismo se centró en una ley física, en la cual basaba sus posibilidades de victoria. No creo conveniente relatar lo sucedido dentro del campo de juego, ya que pasados sólo 27 minutos del comienzo, los locales ya perdían 12 a 0. Fue en ese momento cuando el público invadió el campo de juego, obligando a locales y visitantes a tirarse de palomita dentro del túnel. De más está decir que el partido, el estadio y el pueblo entero fueron suspendidos de por vida para realizar actividades deportivas. El final no fue feliz, pero para los habitantes de Baigorrita fue un día inolvidable, ya que jugamos contra el mejor equipo del mundo y sólo nos hicieron 12 goles.
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